“-Oiga, ¿pero por qué no puedo llevar la bandera española en mi coche?”

Es la pregunta que circula en forma de audio, con el testimonio de ciudadanos que han sido retenidos y multados por llevar la bandera de España en el coche. La Policía tenía orden del Gobierno de impedir como fuera la manifestación de coches convocada en las redes en contra de la pésima gestión de la crisis, la malversación de fondos en compras de material sanitario y el atentado contra la libertad de los españoles, cada día más evidente, que estamos sufriendo. “Estamos oficialmente en una dictadura”, una dictadura que lleva la represión al punto de ordenar a la Policía parar a todo el que llevara una bandera, y tomar los datos”.

Las caceroladas contra el Gobierno, las voces que se alzan pese a las amenazas desde medios no afines, y el descontento general de la sociedad española han terminado por amedrentar a Sánchez que, temiendo una escenificación irrebatible de ese descontento, ha presionado para impedir una manifestación que habría dejado constancia de hasta qué punto es falso el apoyo que su Gobierno pretende tener de la ciudadanía. La Castellana ha sido el punto clave para el desfile arriba y abajo de furgonetas de la Policía Nacional, y coches de la Municipal. Entre Emilio Castelar y el puente Juan Bravo se instaló un control destinado a multar a los posibles manifestantes.

Los ciudadanos multados no entendían, con razón, que se pueda ser amonestado por llevar la bandera legítima en tanto se ensalza la Republicana, que atenta contra el Rey y la Constitución, de modo que el Gobierno consigue hacer mayor el recelo que muchos españoles sienten por las Fuerzas de Seguridad del Estado, al percibir que han pasado de protegernos a tener un papel represor, aun cuando este papel les haya sido impuesto a viva fuerza.

La bandera de España debería lucirse con orgullo, como ocurre en cualquier otro país que no sea el nuestro. Y en estos momentos debería ondear a media asta, con un crespón negro, en señal de duelo por los 25.000 muertos que este Gobierno de incapaces se ha llevado por delante.