Esta es la nueva amenaza gubernamental con la que se levantan aquellos que trabajan en aras de una sociedad libre en lo que a expresión se refiere. Nuestro vicepresidente dice que hay periodistas que deberían ir a la cárcel. Si, de visita a más de un político deberían ir… Y van, pero no como convictos: por opinar diferente.

Señor Iglesias, ya está bien. A ver si lo del Coronavirus va a ser un ensayo para que acabemos todos acostumbrándonos a llevar mascarillas para inmunizarnos ante un ambiente enrarecido y contaminado políticamente, y para que aprendamos a mirar para otro lado sin infectarnos por el virus de la libertad de información. Los virus no se tapan, la mentira tampoco. Al final encuentra un recoveco por el que salir a la luz.
¿Por qué en lugar de callar bocas a base de inocular miedo no intentan callarlas haciendo las cosas bien, demostrando que tienen programas sólidos y coherentes para gobernar?
Usted y los suyos no son santo de mi devoción, pero en aras de una democracia que nos costó años conseguir no permitiría que nadie mermara su capacidad de expresarse incluso aunque chorrada tras chorrada le dieran patadas al diccionario que hacen temblar a la RAE.
No, yo defiendo la libertad de expresión, el periodismo de investigación, las columnas de opinión, los planteamientos incluso con los que no comulgo cuando se hacen desde la convicción y la honradez.
Tanto desenterrar a los muertos y sacarlos de sus criptas para luego caer en el dictatorial mausoleo de perseguir a todo el que no piense como ustedes…

Córtese la coleta. No la real, que tiene usted buen pelo, sino la ideológica, y déjese impregnar por la hermosa costumbre de respetar y escuchar al contrario porque dialogar no es imponer, sino renunciar en aras de una opción compartida extrayendo lo mejor de los unos y los otros.
Y ojo, que yo no creo que la oposición lo esté haciendo bien. Yo ya no creo en casi nada, pero se que desde el miedo solo se construyen inmovilismo, recesión y rendición. Desde la libertad surge el movimiento, surgen el avance y la lucha.

Señor Iglesias su partido es fruto de la libertad, fruto de esa democracia que ahora está en cuestión.. Usted es fruto de todos aquéllos que, aún pensando lo contrario de lo que usted defiende, dieron su vida para que usted pudiera hacer. No traicione su propio embrión y deje de amenazar al periodismo, que hoy empieza a ser de nuevo, como lo fuera antaño, profesión de valientes cuando es bien ejercida.
Pasen embuen día.. Pero no pasen desapercibidos solo por miedo.