El confinamiento acabará conmigo antes que el coronavirus. La libertad, incluida la de movimiento nos ha sido arrebatada. Correr, andar, ir en bicicleta, simplemente son necesidades del cuerpo y del alma, para los niños pequeños y los que nos sentimos niños grandes. Hasta hace poco eran parte de una buena salud, ahora no son más que un recuerdo.

A cuenta gotas nos dicen lo que ésto durará. Me temo que más de lo que pensamos, y habrá que encontrar mecanismos para que aquellos que aún estamos sanos, no acabemos perdiendo la cabeza.
No nos hacen pruebas.. No sabemos si somos portadores y nos recluyen en colmenas de vida a la inmensa mayoría. Siempre hay quien anima la reclusión desde su casoplón con piscina, pista de tenis y gimnasio. Claro.. lo mismo es que convivir con un gato, al que ni disfrazado de perro se le puede sacar; una suegra, dos niños y un vecino coñazo que toca la flauta y los huevos, para matar su aburrimiento…
Llevo cuatro días subiendo y bajando escaleras, haciendo tablas de pilates e intentando no caer en depresión por sentirme inútil ante la pandemia vírica y la pandemia política de inútiles que juegan con nosotros, como los niños que pueden hacen con la Play.
La gente camina cabizbaja, como zombies salidos de una serie de tercera categoría. nos miramos como si fuéramos portadores de algo peor que el virus, el miedo… Y no se oyen risas, ni gritos ingenuos de niños soñando y jugando a vivir. Si esto dura mucho, aparte de con menos defensas porque nos falta sol, aire y movilidad, saldremos del encierro con menos fuerzas para luchar por un futuro incierto en lo laboral, y por sacar de la ruina a un país endeudado hasta las trancas. Fofos de cuerpo y de mente.
Ahora sí que envidio a los supervivientes de chichinabo de tele 5. con su playita, su sol, y su posibilidad de buscarse la vida, cosa que a nosotros nos está vetada.. También me llama la atención un indigente del Mercadona que está todo el día en la puerta. Debe ser que considera que está en jornada laboral y nadie le dice nada, pero a un señor que iba a por el periódico, los militares le pararon. No entiendo nada. Aunque agradezco a la sanidad y a sus héroes y a los transportistas y a la propia UME y policías que estén haciendo su trabajo.
Los presos tienen derecho a dos horas de patio, nosotros… ni eso.
Bueno, les dejo. Voy a bajar al súper a por papel higiénico, que entiendo que se acabe porque esto es pa…cagarse
Embuen confinamiento.. Y mucha fuerza.