Juan Lucena esbozó en su estudio de La Barca de la Florida lo que después se convertiría en la imagen más compartida en redes: un cuadro que responde al nombre de “¿Y ahora qué haremos sin ellos?”. Dirán ustedes que un objeto inanimado no puede responder a nombre ni a cosa alguna, pero puede. No tienen más que contemplarlo.

-He querido entrevistarle porque su cuadro me pareció maravilloso. Me impactó mucho por lo que transmite. Si le parece podemos comenzar hablando de la técnica. Es mixta, ¿verdad? 

-Sobre lino. Lo he manchado con acrílico y he terminado con óleo.

-He leído que lo tuvo abandonado. Lo empezó y llegó a pensar en borrarlo

-Sí, porque al principio, cuando empecé a darle forma mentalmente y empecé a construirlo con acrílico, no me cuadraba. Al montar la composición había cosas que no cuadraban, por ejemplo el cristal que divide el cuadro en dos, y eso no sirve. Tenía que buscar una conexión entre las dos partes para que tuviera recorrido.

-Da la impresión de que las figuras están en un aeropuerto, separados por ese cristal

-Ahora todo tiene que hacerse a través de un cristal, de una mampara… El cristal hablaba mucho de la situación actual. Por más que pensaba en quitarlo lo que tenía que hacer era crear el lado de unión entre las dos partes del cuadro, y me parece que eso se consigue a través de la señora vuelta hacia atrás: ya me daba la unión. Antes de eso había otras cosas: el buitre, por ejemplo, estaba fuera y no me gustaba. Eran cosas que tenía que ir valorando para que el cuadro funcionara.

-Pues ha funcionado

-Bueno, parece que sí.

-¿En qué momento decide retomar el cuadro? 

-Simplemente estaba en el estudio. Lo tenía quitado del caballete. Y un día lo volví a colocar, lo toqué algo, pero tampoco lo veía claro y lo volví a quitar. Luego surgió la idea de la señora: empecé a darle forma y me entusiasmé con él hasta que lo acabé. Ya le había visto más recorrido y más sentido.

-El resultado ha sido tan magnífico que hay compradores interesados incluso en Canadá

-Hoy mismo he hablado con otro comprador, éste de España.

-No quiere venderlo

-No. De momento, no. Se lo digo abiertamente: yo vivo de la pintura, y viendo el éxito que tenía decidí hacer la serie limitada de reproducciones porque me parece que es un momento en que todos tenemos que arrimar el hombro. Y una vez hecho, hombre… A mi cuadro tengo que conseguirle lo máximo posible, como es lógico.

-¿Las reproducciones irán destinadas a alguna asociación? 

-Todavía no sé a cuál con exactitud. Pretendo que sea de Andalucía. Estamos intentando contactar con un Centro de Investigación sobre el Covid o sobre la vacuna. Preferimos que se destine a investigación. Los beneficios serán para uno de los dos centros.

Una lámina (40×50) de las 200 de serie limitada, numerada y firmada, que Juan Lucena destinará a investigación. Pueden reservarse en jalorellana@yahoo.es

-Usted lleva una vida muy sencilla

-Yo me dedico a distribución de semillas y al tema agrícola. Estuve muchos años en el sector remolachero, y luego volví a la pintura.

-Porque de la pintura es difícil vivir..

-Al cien por cien es muy complicado. En los tiempos que corren, mucho más. Hay quien dice que vive de la pintura, pero es porque su mujer trabaja en algo distinto. En mi caso yo hago las dos cosas, pero como el tema agrícola es por campaña me permite pasar 9 ó 10 meses pintando.

-¿Está complicado también exponer? 

-En Andalucía no se apoya para nada la pintura. No hay apoyo ninguno. Si yo voy a a solicitar una Sala de Exposiciones encuentro mil dificultades, y sin embargo llega alguien de fuera y se la dan del tirón. ¡Mira que en Cádiz hay pintores! Nos hacen barbaridades, como encargar un cartel de Semana Santa a un pintor de fuera, siendo como es la provincia de Cádiz tan rica en pintores. Muchas veces hacemos como el Señor del Río, un Cristo de Córdoba que solo hace milagros con los forasteros.

-Ése sería un buen titular

-(Ríe) Sí, sí, la verdad es que sí. Estoy harto de verlo en todos sitios. La falta de apoyo la tengo más clara que el agua.

-¿Y entre compañeros cómo va la cosa? 

-Bien (Ríe). La realidad es que yo siempre me llevo bien con todo el mundo. Yo practico mucho la modalidad de pintura rápida, me divierto con ella, y suelo ir a muchísimas ciudades de España. Me gusta pintar bajo presión, pintar un cuadro en tres, cuatro horas, y entonces nos conocemos muchísimo. En Cádiz se hace en “La Quilla” el certamen. De allí tengo varios premios, y también por parte del Ayuntamiento. En El Puerto de Santa María este año he sido segundo y tercer premio. Los certámenes están ahora suspendidos, porque todos sabemos que la pintura no es prioritaria, y es un problema.

-Es un problema porque además no tiene el apoyo suficiente de Cultura, y es curioso porque se invierte mucho en otras modalidades artísticas como el cine. Y sin embargo en la pintura, que es en Andalucía algo tan rico y tan representativo, y donde tenemos figuras tan importantes, no. 

-No se escucha nada sobre los pintores en cuestión de ayudas. Le puedo contar una anécdota curiosísima: En el confinamiento llamé a la Policía para hacer una consulta. Lo primero que me dijo el policía fue “Si es breve… ” “Bueno, hombre, lo intentaremos. Mire, yo soy pintor. Estoy dado de alta, tengo mi autónomo… Todo… Ése es mi trabajo. Y la pregunta es ¿puedo yo irme al campo a pintar? Tengo costumbre de pintar en directo” La respuesta fue “Ah, no, no, de campo nada”, y le dije “Hombre, yo en el campo estoy solo, no hay nadie”. ” No, no”. “¿Y sí puedo salir a correr por la mañana? “A correr sí, pero la culpa es del Presidente, no mía. Usted puede salir a correr, pero a pintar y eso no… ” ¡Pintar, y eso! Me sonó hasta despectivo. Por eso digo que no estamos considerados en ningún sitio.

-Su cuadro se puede interpretar como una crítica feroz al Gobierno

-Me estoy dando cuenta de ello. Se lo voy a decir muy claro: yo publiqué mi cuadro el día 6 de mayo, porque tenía la obsesión de que nadie publicara algo sobre el Coronavirus antes que yo. El día 7 por la mañana, viendo las noticias, veo un dibujo de un niño con una muñequita vestida de enfermera. Bueno, pues mi cuadro lo han compartido más de tres mil veces solo en mi perfil; yo tengo llamadas y mensajes a miles. A todo el mundo le ha impactado el cuadro. La finalidad de un pintor es emocionar, llegar a impactar. Yo siento que lo he conseguido por los mensajes que me llegan por todos sitios… Pues de TV no me ha llegado nada. Pidieron mi número de algunas televisiones, pero todavía no me han llamado. De TV, nada.

Seguramente porque puede interpretarse como una crítica. De todas las cosas que ha hecho mal este Gobierno, lo que refleja su cuadro ha sido la peor: el trato a la gente mayor. Negarles la asistencia y dejarles morir solos. No salen críticas en los medios televisivos.

-Pues de la serie de láminas pienso donar tres, y lo haré personalmente. Algún medio tendrá que ir. Donaré una al Ayuntamiento de Jerez, otra al Hospital de Jerez y otra a la Junta de Andalucía. Yo no sé por qué se han desentendido porque yo no he hecho ninguna crítica: lo que yo he hecho es reflejar la realidad de lo que está pasando.

-Cuando ví su cuadro lo primero que pensé fué eso: “lo ha hecho desde el sentimiento”, pero ya le digo, cualquiera que lo vea puede interpretarlo como una crítica porque refleja la situación, y la situación la merece 

-A mí no me parece que sea correcto lo que han hecho y lo que están haciendo, pero yo no me meto en política. Sí es verdad que la pintura es un lenguaje, y yo lo utilizo porque es mi lenguaje. Yo muestro lo que creo que debo mostrar, y no hay más. Hace unos días estuve comiendo con unos amigos pintores que conocen el cuadro desde el principio, y me decían “Te has tropezado con un Guernica, con una diferencia, que el Guernica habla del bombardeo a una ciudad, y esto de una pandemia mundial”. Es otra historia, y el cuadro la está contando. Me han llamado para comprarlo, pero no voy a venderlo de momento. Voy a intentar darle la máxima difusión posible, porque es mi trabajo y voy a defenderlo, no porque sea una crítica a nadie.

Juan Lucena en su estudio, junto al cuadro “¿Y ahora qué hacemos sin ellos? “

-Es un reflejo de la realidad. Lo ha hecho además de una forma admirable, Juan, de verdad se lo digo. Ha tenido usted una sensibilidad y un buen gusto al hacerlo impresionante

-Gracias. Hoy me ha pasado una cosa curiosísima: me ha escrito un señor para decirme que la señora y el señor que aparecen en el centro del cuadro son exactamente iguales que sus padres, que han fallecido, y me he quedado… Ya ve que tiene que ser una casualidad porque no me he basado en ninguna imagen, pero lo curioso es que son los dos. Son personajes inventados, y encima los he cambiado varias veces: en un principio eran dos hombres mirando hacia delante, y luego hice a la señora mirando para atrás. Están pasando cosas muy curiosas

-Lo curioso es que sin soporte fotográfico haya podido terminar el cuadro tan pronto

-El tema está en que estoy acostumbrado a la pintura rápida. Yo no hago un dibujo precio, dibujo con color. En un principio la figura del hombre mayor era más grande; la tuve que acortar y encorvarle un poco más… Son cosas que he ido cambiando sobre la marcha. El sanitario, si se fija, no está ni acabado; está abocetado porque no quería que se centrará la atención en él. El buitre me parecía demasiado impactante, lo apagué, y en la fase final le difuminé las, alas para que no diera una impresión tan siniestra. El buitre es parte de la esencia del cuadro. Los buitres no matan a nadie, pero sí esperan la muerte.

-Esperan la muerte y sacan provecho de ella. También el buitre se puede interpretar como una crítica

-(Reímos) Efectivamente. Yo siempre dejó la puerta abierta a la interpretación. El cuadro lo tiene que terminar el espectador

-Yo creo que si se buscara representar gráficamente un resumen de lo que ha ocurrido y está ocurriendo, ese resumen debería ser su cuadro. 

-Algo hay que hacer. Yo tengo que contarlo, por lo menos