Desmontando “La casa de papel” de Jorge Girbau Bustos
Desmontando “La casa de papel” de Jorge Girbau Bustos

La casa de papel se estrenó en 2017 y en sus 31 capítulos parece una serie innovadora, que pretende cambiar conciencias aunque ha tenido un diminuto éxito en esta intención. Claro que premios internacionales la avalan como gran serie. Así vemos que esta ficción da una de cal y otro de arena. Analicemos qué contexto histórico contemporáneo tiene la trama y de dónde se nutre. Nos aproximamos a ella como si fuera un collage de influencias cinematográficas.

Empecemos por las máscaras de Dalí que llevan siempre los atracadores. Esas máscaras no son una novedad, puesto que en V de vendetta (2005, James McTeigue), el protagonista también utiliza una máscara similar para ocultar su identidad. De ahí, influyó en el movimiento Anonymous y La casa de papel se ha adueñado de esta idea.

Pero, ¿por qué V de vendetta? Supuso un antes y un después para toda una generación de cinéfilos con aires reivindicativos. Gracias a esa película la gente empezó a tener voz, tal vez porque ya estábamos en el primer lustro del siglo XXI o porque V interpretado por Hugo Weaving sea el primer arquetipo de personaje luchador contra el poder que tenemos en la actualidad. La casa de papel se ha adueñado del corazón de esta película, con otro enfoque con tonos castizos donde lo español sea el elemento primordial para captar adolescentes con espíritu de lucha.

La casa de papel, literalmente, se aprovechó de un desconcierto político y social que se protagonizó en España. En esto tampoco es totalmente original… Entonces, ¿a dónde nos lleva nuestra ficción?, ¿cuál es el eslabón más débil?
Quizá, como en muchas series españolas, en vez de ser un homenaje cinematográfico parece una copia descarada de películas anglosajonas.

Hay clásicos y hay pasatiempos. V de vendetta es uno de estos pasatiempos, pero formó un pensamiento, un ideal. El ser humano dejó de estar en su casa para batirse contra el capitalismo, porque gracias a esta película el ser humano volvió a sus orígenes o regresó d ónde estaban sus orígenes.

Ahora, vamos a desenmascarar otra peculiaridad de La casa de papel muy conocida. Los atracadores tienen nombres de ciudades, por ejemplo: Tokio, Denver, Berlín… Eso tampoco es original. El primero en hacerlo en la gran pantalla fue Walter Matthau en la película Pelham 1,2,3 (1974) de Joseph Sargent. Pero la película que utilizó ese distintivo con rotundidad fue Reservoir dogs (1992) de Quentin Tarantino. Esta producción consiguió que el señor Rosa, el señor Naranja, el señor Marrón, estuviese en la mente de todos los amantes del cine como una joya imborrable.

Y, ¿por qué esta película para guiarnos y no Pelham 1,2,3? En Reservoir dogs están las claves para entender a una generación que ahora mismo roza o supera los cincuenta años, y que ha sido grabado con un hierro candente para entender mejor la injusticia de la vida. Es lo que busca La casa de papel, esta serie se queda en la superficie de lo que quiere contar porque no se percibe cual es el camino. Al final se queda en un simple espejo sin entrar dentro del caos y sin dar soluciones en el guión.

El cine de Tarantino en sus nueve obras siempre ha sido fiel a un lenguaje cinematográfico propio. Sus personajes son reales y sufren por hacerse un hueco en el celuloide de los espectadores. Por esta razón, Reservoir dogs no puede pasar de moda. Merece la pena verla, como merece la pena saber que esta película es la de los señores de colores, donde se lucha por seguir vivo en cada segundo que arrancamos del metraje. Quizá, La casa de papel haya cogido esa peculiaridad como algo suyo. En ocasiones, se adueña de retazos del guión de Reservoir dogs (opera prima de Quentin Tarantino).

Es cierto que, La casa de papel ha revolucionado en cierta manera la pequeña pantalla. Ha tomado cuerpo en la crisis ideológica que se ha implantado con el paso del tiempo. Esta serie ha querido ser valiente y nos anima a revelarnos contra lo viejo y abrir la puerta al lenguaje nuevo. La pregunta es si La casa de papel seguirá vigente en la memoria del consumidor de series o será una serie más que los espectadores acaben olvidando con el paso del tiempo.